jueves, 14 de julio de 2016

Restauración

Arde mi pecho. Mis riñones gritan. Mis patas de Loba herida se resquebrajan.
 Mis rizos se enredan, mis senos no  callan.
Mi vientre palpita lentamente, despacito, se hace presente.
Mi saliva es pura hiel y mi lengua está agotada de lamer y lamer.
Las letras se burlan de mí, se aparecen y se esconden. Me juguetean en la mente. Me dicen q no pare ya.
¡¡¡No las soporto!!! No las soporto más.

Me hablan de la incongruencia de mi estado. De lo feliz que debo estar. Por fin lo hemos logrado, la manada reunida, un espacio suficiente donde habitar, ya no existe un problema…

Me hablan de la incomprensión de lo que siento. De la cerradura eterna de mi voz cuando dentro mío hay veneno. Letras insistentes que me exigen que las mire, que las acepte, que las plasme, que las muestre.

Y es que soy Loba herida que ha vuelto a la montaña.
Me desangro, débil estoy, no veo ni oigo nada.
La tristeza, la angustia, la desolación... todo se quedó guardado aquí en mi pecho. Todo se durmió dentro de mí y cuide muy bien su sueño. Todo se volvió parte mía como si no hubiera un mañana.

Todo... la impotencia por no haber salvado a mi hermana amada. La angustia de no saber si el peligro nos acechaba. El dolor de separarme de mis cachorros a quienes tanto amo. La inseguridad de estar en todos lados sabiendo que a ninguno mis patas pertenecen. Percibir que de mi piel brotaba el insoportable aroma del muerto y el arrimado.

La soledad cruel y asfixiante,  las noches frías recordándolos, la confusión por no ver un posible mañana.  El aferrarme a encontrar respuestas y soluciones. El escuchar a mis hermanos enloquecidos de dolor, de tristeza de confusión.
El ser testigo de las rupturas más dolorosas e incomprensibles.
El desconsuelo de restar apoyo, amor, vínculos que algún día creí irrompibles.
Escuchar gritos sin piedad de quien no lo esperaba, el rechazo por estar mal, débil, incomprensiblemente desorientada.

Todo lo abracé y durmió dentro de mí. No tenía tiempo de llorar ni de sufrir. No podía perder un momento en intentar consolarme. Mirarme meterme en mí. Reconocer lo que sentí

¡¡¡Nooo!!! Hice lo que se tenía q hacer.
Y hoy... ¿cómo podré explicar que estoy cansada?
Como podré transmitir que necesito refugiarme en una madriguera... ¡¡¡tener una carajo!!!  ¡¡¡Tenerla!!!
Tener una madriguera donde pueda refugiarme. Escuchar todas mis voces. Darle salida a todas esas emociones
Cómo podré explicar que tan solo necesito regenerarme. Lamer mis patas, sacarme las espinas, dormir, escribir,  habitar en el silencio de mi alma.

Cómo les digo que estoy feliz de lo logrado. Que cada noche antes de dormir doy gracias porque ya todos están seguros y reconstruyéndose.
Como podré expresar que no estoy loca, ni idiota, ni alterada
 Solo necesito paz. Relajarme. Escucharme y aceptar que todo lo que siento es real y tiene un fundamento. No me enfrenté a cualquier cosa...

No es un capricho de mi locura seguir en batalla. ¡¡¡No!!! ¡¡¡He vuelto de ella!!! Cual caballero herido, cual perro fiel defendiendo a su amo, cual soldado después de una guerra
¡¡¡Carajo!!!! ¡¡¡Qué insoportable es mi locura y tantas quejas!!!!!

¡¡Sí!! Eso lo he sabido desde tiempo ¡¡¡SOY  INSOPORTABLE!!!
Como el dolor que estoy sintiendo. Como la tristeza de restar una vez más un vínculo que me duele en el alma. Insoportable como el sentir que me derrito por los poros y brota y brota de mí todo el dolor que me habita desde hace tiempo. Le abrí la puerta. Lo veo de frente, lo reconozco y no le huyo. Su momento llegó de mostrarse. Mi momento de sanar llegó… mi incomprensible forma de sanar. En mi silencio, en mi oscuridad, en mi espacio…


Galhamar Ryg

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