viernes, 12 de febrero de 2016

Una vez más...

-…Es que en realidad no me apetecía hacerlo…

Me atreví a susurrar entre lágrimas después de 1 hora de pelea inútil y desgastante.

-Galha… ¿por qué no me lo dijiste? ¿Es la primera vez que sucede esto?

Ya no podía parar, ya había abierto la puerta, ya había entrado al sótano donde se encuentran enterrados entre escombros esos malditos traumas tan dolorosos y tan difíciles de ver…

-No es la primera vez, esto me ha pasado toda la vida…

Sus brazos y sus tiernos besos me envolvieron mientras yo hablaba intentando ser un poco más clara que las lágrimas que me corrían como ríos por el rostro.

Y es que en algún momento de mi vida se me cruzaron los cables, en algún momento de mi historia “alguien” me hizo saber, me hizo sentir que lo único que tenía yo para darle era mi cuerpo, el cual podía ser acariciado de formas extrañas que no comprendía. En algún momento de mi vida mi cerebro asimiló que si yo me negaba a ello era digna de desprecio posterior. Y tenía clarísimo que la única forma de ser tocada y sentir un poquito de amor y calidez era en esos desagradables y confusos momentos…

Y qué desesperadamente frustrante es verme de nuevo en esa situación. No con un hombre que me condicione el amor, sino con el terror que me da enfrentarme con el rechazo, el desamor y el abandono si me atrevo a decir NO QUIERO TENER SEXO, NO ME APETECE QUE TOQUES MI CUERPO. Porque además doy por hecho que así será. Doy por hecho que si me niego él va a marcharse, va a abandonarme, va a dejar de amarme.
He leído sobre esto una y otra vez, he hablado sobre esto otras tantas veces más. Me he cuidado, me he hablado, he escrito, he entregado y puedo decir con convicción que me he enfrentado a los recuerdos, los he visto como un filme y he perdonado pero…

Pero es como un péndulo o quizás yo soy como un péndulo. A veces adelante, a veces atrás, a veces subo un poco para después bajar. Me he preguntado infinidad de veces si en realidad el perdón sana todo. Porque aunque me siento en paz con las personas de mi ayer, no me es tan fácil enfrentar el ahora sin aquellas cicatrices emocionales que de pronto me agreden. Son como seres vivos que habitan en mi interior y tienen voz, vida y yo tan solo me he encargado de arrullarlos y procurar no hacerles mucho ruido.

Mucho tiempo de mi vida no comprendía por qué sucedían estas cosas, no entendía y no tenía la capacidad de explicarme si quiera qué era lo que sucedía. No sabía que era víctima de abuso, no sabía que tenía derecho a no serlo, no sabía que tenía derecho a que me defendieran. Solo sabía sentir, percibir, permanecer despierta y vigilante durante horas por las noches. No sabía hacer más.

Más tarde aprendí a intercambiar y negociar “esta vez debo obtener algo” era mi pensar y con o sin conciencia me prostituí infinidad de veces. Mezclando el trauma, la necesidad urgente de sentirme amada y el elixir del alcohol… ¿puede haber combinación más terrorífica que esa? La última vez que fui víctima de una violación tardé horas en reponerme si quiera para levantarme de donde estaba. Al día siguiente fui a buscar a mi agresor, lo encaré y le dije PÁGAME!!! A LAS PROSTITUTAS SE LES PAGA Y TÚ NO ME VIOLASTE YO ME PROSTITUÍ.  Eso fue lo que hice, mostrarme como perra al “defenderme” cuando en realidad estaba desecha por dentro y por fuera y tardé aproximadamente un año en volver a dormir con la luz apagada…     

Aprendí a intercambiar mi cuerpo por cualquier otra cosa, lo que fuera: amor, compañía, dinero, alcohol, una casa, comida… muy pocas veces en mi vida me he entregado de verdad…



-¿Entonces piensas que solamente tengo ese interés por ti?

-Lo pienso de ti y lo pienso de todos siempre, me cuesta mucho trabajo creerle a alguien que me ama, me cuesta mucho trabajo creerte a ti, cuando me ataca este pensamiento recuerdo todas las cosas lindas que has hecho por mí que nada tienen que ver con el sexo y eso me ayuda a tranquilizarme.

-Galha… Me enamoré de ti por tu forma de pensar, de sentir, de imaginar. Eres muy hermosa por fuera y tu cuerpo me encanta, pero por dentro eres igual de hermosa, el sexo contigo es maravilloso pero es de los dos. No dejaré de amarte… Ahora eres tú quien tiene que prometer hablar y decir lo que desea, promete que me lo dirás, si quieres o no, si prefieres que leamos o que nos acostemos a dormir… No dejaré de amarte ni te voy a abandonar… Mi bolillito!!!

Me abrazó y besó con ternura,  prometí esta vez yo decir la verdad y solicitar lo que yo deseo…

Y me di cuenta que estaba en la posición más vulnerable que existe: Estaba ahí desnuda con las heridas expuestas frente a él… y Frente a mí… otra vez.

Galhamar Ryg


Imagen: Artur Grottger

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