martes, 19 de enero de 2016

Tarde

De pronto te apareces de la nada. Como si tuviera la obligación de atenderte y escucharte. Como si tuvieras el derecho de venir a derrumbarme.
De pronto te apareces como un fuerte viento que me enfría, me despeina, me quita el equilibrio y el aliento.
De pronto vienes con palabras dulces y me dices que me amas, que soy tu vida, que mi sangre corre por tus venas, que soy lo que siempre soñaste y estás casi listo para volver y dispuesto a despertar junto a mí a cada amanecer.

De pronto vienes queriendo organizar una vida que tú mismo abandonaste. No con una petición, ni una propuesta, sino con una imposición de lo que ha de pasar mañana cuando frente a mí te me aparezcas.
De pronto esperas que responda igual que tú, con dulzura y una sonrisa abierta. Con los brazos extendidos dispuestos a abrazarme a ti y a dar gracias a la vida que te ha devuelto al lado mío.
Esperas que te diga como siempre “Sí…”  Que doble mis rodillas, que doblegue mi espíritu y orgullo, que renuncie una vez más a mi paz y estabilidad, que esté dispuesta y solicita para ti, porque así te acostumbré, así me dejaste de lado, así se quedó la pobre idiota llorando por tus pasos.

¿Dónde estabas mi amor cuando mis ojos te han llamado? ¿Dónde fuiste cuando te pedí que te quedaras a mi lado? ¿Qué escuchaban tus oídos cuando mi boca gritaba por un cálido abrazo? ¿Dónde huiste cuando mi pecho necesitaba al menos ser escuchado? ¿Dónde tiraste las letras que son tuyas y  mis manos derramaron? ¿Dónde están los besos y el amor que para ti sembré y aún no has cosechado?

¿Dónde crees que quedé yo con el silencio, el abandono y tu cruel indiferencia?
¿Dónde imaginas que quedó mi alma cada noche si no dejaste ni una rosa que me envuelva?
¿Dónde piensas que escondí el fuego que me quema y apagaste?
¿Dónde crees que quedaron mis manos secas y cansadas de buscarte?

¿Cómo esperas que de nuevo te reciba y mi corazón a ti se abra?

Ya no puedo… Ya no puedo con la espera y las estúpidas promesas de iniciar de nuevo juntos una  vida. Ya no puedo digerir palabras dulces cuando lo que he tragado  han sido trozos de realidad amarga y tristeza inacabable. Ya no puede mi ser entero con tantas mentiras, juegos idiotas sin salida, noches en vela esperando tu sonrisa, días helados convirtiendo el sol en agonía.

Ya no puedo… Ya no puedo ni quiero ser parte de tu  juego. Lo entendí, lo acepté.

Tú no me amas ni un poquito cariño!! Tan solo me has usado y no me sueltas porque soy una pieza importante en tu partida, pero de necesitar a amar hay una diferencia.
No sabes lo que hay en mi corazón y nada puedo hacer para que al fin comprendas.
No sabes lo que es el amar con acciones, sin promesas.  Lo que es entregar tu alma a un ser por entero. Lo que vale una mirada, una café, una carta, un tierno beso. No sabes lo que había en mi manta cuando he arropado tus piernas, ni lo que había en mis brazos para ti al dormir o cuando estaba despierta. No imaginas lo que soy y la esencia que me conforma…  No te gusta la luz que envuelve mi apariencia de Loca…




Ya no escribo esto para ti…  ni espero que lo reconozcas o me leas. Tan solo escribo para mí… como siempre, intentando renacer las hojas muertas. Solo escribo una vez más para recordar quién soy y de qué estoy hecha.

Y estoy hecha de Luz, Fuego, Magia, Luna, Aullidos, Flores eternas.


Una vez más me queda recoger lo que me pertenece y abrazar mi vientre fuertemente. Una vez más intentaré reordenar mis mil pedazos y acomodar mis pies para retomar mi camino y andar sobre mis pasos.

Una vez más me envuelvo y me abrazo en el amor infinito que ni tú ni nadie puede jamás arrancarme. Y bien sé que aunque hoy me sienta morir, no me llevará mucho volver a levantarme.


Galhamar Ryg


Imagen: Kiyo Murakami 

No hay comentarios:

Publicar un comentario