viernes, 15 de enero de 2016

Gracias

No se ven a diario seres como tú.

De inicio quiero agradecer a la vida el hecho de tener en común contigo esta bendita enfermedad llamada alcoholismo… Sí, es bendita, aunque por hoy estés abriendo los ojos ante la gravedad del problema y te parezca monstruoso. Aunque al parecer todo lo que ha dejado en nuestras vidas ha sido ruina, desdicha, desolación, humillación, sueños no logrados, talentos desperdiciados, familias rotas, hijos torcidos… Sí, repito: Agradezco a la vida hoy, padecer esta BENDITA enfermedad.

Creo que es una bendición tener la extrema sensibilidad que nos caracteriza. Podemos percibir mentiras, engaños, alegría, tristeza o lo que sea de quien tenemos en frente, a veces incluso sin necesidad de escuchar una palabra.
Esta sensibilidad nos acerca al arte, a disfrutarlo, crearlo o ambas.
Nos lleva a viajar en infinitos cielos imaginarios, con personas que añoramos, con situaciones que necesitamos vivir.
Esta sensibilidad extrema nos da la oportunidad de amar y vivir de una manera tan intensa que pocas veces, antaño, pudimos soportarla sin beber.

Veo como bendición tener una mente desesperadamente ágil. Tener la capacidad de idear una y mil maneras para obtener lo que queremos, batallamos y guerreamos sin descanso hasta salirnos con la que se nos antoja, con la que imaginamos, con la planeamos… ¿Cuántas veces la falta de dinero, el horario, el encierro, la distancia, los lamentos etc nos hicieron privarnos de lo que tanto ansiábamos consumir? Siempre encontramos “soluciones” para beber o drogarnos. Siempre.  Si bien el alcohol nos arrebato las facultades para decidir, no nos arrebata la capacidad mental que tenemos y hoy por hoy sin beber la seguimos teniendo. Si no es esto una bendición entonces ¿qué será?

¿Conoces ser más necio y terco que el adicto? Una y otra vez intentamos, lo volvimos a intentar y de nuevo más tarde lo intentábamos una y dos mil veces más. Está escrito por ahí  “…es el colmo de la obstinación desbocada… aunque él crea que no es así”. 

¿Y qué me dices acerca de tener una valentía descomunal?  Nuestra locura, coraje, rebeldía, nuestra “enfermedad” nos hicieron desafiar de inicio a nuestros padres y maestros, posteriormente a una sociedad que nos rechazó, desafiamos los tabúes y cánones existentes y nos atrevimos a crearnos unos a nuestro antojo.       Desafiamos incluso a la misma muerte y al tan mentado dios con nuestra manera de destruirnos. No todo el mundo es bendecido con este enorme regalo: El Coraje y el Valor

La enfermedad finalmente y nuestras singulares características nos hicieron vivir sumergidos en el infierno que nosotros mismos nos creamos.

Pero más allá de ese infierno que jamás podremos borrar, aunque queramos, está la luz de la verdad que se asoma detrás de todo esto.

¿Sabes Querido? No cualquier persona se atreve a levantarse sobre sus dos pies y decir BUENAS NOCHES, YO SOY ______ Y SOY ALCOHOLIC@
No cualquiera se atreve  además, a decir lo terrible que es sentirse tan solo. Solemos esconder el terror que nos da la vida, el acercarnos a nuestra familia destruida, el ir a pedir empleo.
Es muy difícil que una persona se despoje del “personaje” que juega a ser todos los días y de verdad se desnude y  se reconozca ante otros como lo que es.

Aunque parezca tremendamente complicado, no lo es. El día de hoy tenemos solamente que reacomodar nuestras virtudes. Qué tal si ahora intentamos usar todo lo que tenemos a nuestro favor:

Usar nuestra extrema sensibilidad para transmitir amor, confianza, esperanza a quienes nos rodean.   Basta con observar un poquito para saber si el que está sentado junto a mí podría ser un poco menos triste si me muestro amable. Basta con plasmar quizás en una pintura o en unas letras lo que sentimos, lo que nos duele, lo que nos atormenta. Hacer de nuestras incomprendidas emociones obras de arte. Basta con escuchar atentamente a quien necesita hablar y guardar en nuestro corazón como tesoro lo que sea que se nos diga.  Usarla finalmente para amar a quienes más hemos dañado y que tanto necesitan ver gotitas de nuestros cambios.

Podemos también darle el uso adecuado a nuestra mente desenfrenada. Idear soluciones pero el día de hoy para evitar la primera copa, para conocer nuestra enfermedad a fondo, abrir esa mente como si fuera una caja de pandora y averiguar qué diablos hay ahí dentro que tanto nos impide avanzar. Te escuche hablar acerca de una personalidad negativa que te sabotea… Imagínate!! Sentarlo frente a ti, enfrentarlo, ponerle un alto!!! Nuestra mente necesita riendas, somos nosotros quienes llevamos la sartén por el mango, no ella.  Solo hay que hacerle saber que está a nuestro servicio y no al contrario.

Se me ocurre transformar nuestra terquedad en perseverancia.  Insistir una y otra vez en nuestra recuperación, en una lectura que nos dé luz. Insistir sin descanso en la asistencia, en la participación, en tocar puertas, en escribir cartas, en cantar con la voz de nuestra alma frente a todos y despojarnos de los estúpidos personajes que tanto nos pesan. Insistir y luchar sin descanso contra nuestra locura y defectos. Sí!!! Tercos, necios, aferrados, pero para conseguir Luz, Esperanza, Vida… Vida que tanto necesitamos sentir en los huesos, vida que necesita correr por nuestras desgastadas venas…

“…Valor para cambiar las que sí puedo” ¿Sabes de algo o alguien que puedas cambiar que no seas tú mismo?   Si hemos sido capaces de enfrentar situaciones realmente terroríficas (soledad, abandono, desamor, desolación, aturdimiento, arrepentimiento…) ¿no tendremos la capacidad como para enfrentarnos a nosotros mismos? ¿Nos hará falta el coraje como para intentar ser un poquito mejores de lo que fuimos ayer? ¿Nos faltará valor como para escucharnos cada noche decir honestamente quienes somos? Yo creo que no. Yo creo que no nos hace falta absolutamente nada para vivir la mayor bendición que nos regala esta enfermedad: 

La oportunidad de conocer la vida, la muerte y un hermoso renacimiento…


No se ven a diario seres como tú…   y agradezco finalmente el ser testigo de tus voces y silencios.     De tus miradas tristes y tus sonrisas nerviosas. Agradezco infinitamente el corazón tan honesto que desbordas sobre los oídos de quienes de pronto hemos olvidado quiénes somos y de dónde venimos.   Aquí está la característica tan tuya que no se ve muy a menudo Amigo!!
Tu honestidad, tu sinceridad y la humildad con la que te reconoces ante mí como lo que eres:

Mi Hermano Alcohólico.


Galhamar Ryg



Imagen: Marina Gondra

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