domingo, 20 de septiembre de 2015

Tortura

No sé distinguir, no puedo ver nada. Se mueven como gusanos y me muerden las entrañas. Huelen a basura podrida y me penetran el olfato apoderándose de mi cerebro. Se sienten como piquetes de agujas enfurecidas clavándose en mis piernas, en mis pupilas, en las yemas de mis dedos.
Los percibo como hielos en mi piel, queman, lastiman, el frío es insoportable.
De pronto siento arder, escucho la fogata, mis  huesos son madera, me prenden, me calcinan, me consumen… veo mi cabello deshaciéndose, el aroma es agobiante, mi estómago se retuerce, mis lágrimas salen.  Mi pecho se cae a pedazos, mis manos pierden su forma, se disuelven entre el llanto, mi cintura se hace nudo, me torturan, tanto dolor me enloquece...

Mis ojos se hacen agua que el fuego consume, se evaporan, se hacen lluvia, caen sobre mí sin siquiera poder notarlo. Y los siento de nuevo, son como colmillos, me muerden, me hacen sangrar, las venas de mi cuello revientan en sus dientes, quisiera gritar, suplico en mi mente que  me dejen en paz, pero insisten, muerden, arrancan mi carne, me devoran como si fuera un gran manjar.
Y de nuevo lloro… no puedo moverme, no puedo respirar, tan solo siento cómo soy consumida, cómo me carcomen, cómo se apoderan de todo  lo que soy. No tienen piedad, escucho sus carcajadas, se burlan de mí, de mi ser tan vulnerable tirado allí sin fuerzas, sin aliento, sin sol, sin agua para vivir. Se burlan y se ríen de mi dolor, de mi corazón, de mi amor…

Empiezo a comprender, empiezo a notarlos, aún sin poderme mover. Se llaman Mentira, Traición, Abandono, Desprecio, Rechazo, Desamor. Se aprovechan de mi desnudes, de mi falta de movilidad, de mi tristeza y de mi llanto. Se aprovechan y uno a uno vienen a poner sus pesados pies sobre mi pecho, lo aplastan, lo someten, no puedo respirar…

Quiero moverme y estoy muerta. Quiero respirar y estoy asfixiada, quiero nadar y estoy congelada. Quiero resurgir de las cenizas mas no ha quedado de mí nada. Tan solo veo inmóvil el cuadro. Oscuridad, alcohol, sexo, drogas, carcajadas. Mis letras en el viento, mis besos en la nada, mis caricias echas mierda, mi corazón herido intentando no perder su débil latido.
Y veo más adentro… El Diamante sigue allí, La Luna, Mi Canción…
Y veo más en el fondo… y escondidos y espantados están una Ilusión, una Esperanza, un Anhelo… mi Alabanza.
Grito… pero el grito es mudo, sale desde mi vientre, desde mi vagina que se calcina, desde mis pies que agonizan. El grito tiene un nombre y una súplica AMADA DIOSA MADRE QUE  ME ENVUELVES… DÉJAME VIVIR Y RENACER, CANTA PARA MÍ Y HAS QUE CORRA NUEVAMENTE SOBRE MIS PATAS. DÉJAME AULLAR Y CUIDAR DE MI  MANADA, NO ME DEJES PERECER, ABRAZAME, CANTAME, DAME LUZ, DAME ESPERANZA…

La escucho… lejos, bajito… la escucho y una lágrima más sale de mi piel y otra más de  mi útero enrojecido, ahí está y canta para mí. Me quema, me disuelve, me transforma, no dejaré de vivir… Mi Diosa Madre no me dejará jamás morir.

Galhamar Ryg


Imagen: http://kirileonard.com/personal-work-bloksbjerg-descent/

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