lunes, 7 de septiembre de 2015

Amada Diosa Madre...

¿Cómo será exactamente eso de poner mi vida y mi voluntad a tu cuidado Madre Mía? 
A veces me cuesta mucho trabajo asimilar y comprender que las cosas son delicadamente tejidas y diseñadas para mí de ti.

Temo… temo a perder lo que tengo, a que como agua se me vaya de las manos lo que he sentido, lo que me has regalado, lo que no esperaba para mi vida y llegó.
Me aterra de pronto la idea de que pudieran perderse de mi vida, que los lastimen, que los agredan. Que se pierdan entre el pantano que conlleva vivir en una sociedad podrida y llena de hiedra. 
Mi estómago se encoje si acaso es tarde y necesito andar por una calle sola y llena de piedras, el terror me atrapa, el terror de volver a caer en esas garras.

Madre: Amada Diosa Madre que me habitas… Temo ser abandonada y el vacío en mis entrañas se convierte tan inmenso que me traga.
Temo al rechazo y al desamor, a equivocarme al tomar una decisión, a no ser la madre que se espera que sea. Y de pronto me doy cuenta que en realidad mis cachorros nada esperan, me aman tal cual soy y son felices con un abrazo, con una canción…

Me paraliza la idea de no ser suficiente. Suficiente para una amiga, para un amor.
Suficiente para un empleo o para administrar un hogar. Suficiente para andar con mi frente bien en alto a pesar de los errores que tenga que cargar. Me siento angustiada porque soy muy torpe para cocinar. Me sé tan pequeña en algunas situaciones!!! Me sé tan inútil en otras tantas e incapaz en otro montón. Madre… Amada Diosa Madre que me abraza… sabes cuánto me pesa a veces ser esta que soy…

Porque  me avergüenza estar horas en la cocina para terminar con aroma quemado de arroz. Me avergüenza no verle fin a  ordenar una casa y sentirme agobiada y exhausta cada vez que volteo a ver tooooodo lo que me hace falta. Me avergüenza de pronto no poder sentir que soy como cualquier otra mujer limpia y ordenada, de su casa y recatada, con la mente en la iglesia y las rodillas en la sala…
Madre, a veces dudo tanto de mi juicio, de mis capacidades para decidir y me he sentido fuera, extraña, sola, en el vacío.
Me pregunto si es tan malo ser como soy y si a mis cachorros hago tanto daño con mis locuras y mi decisión.

Me sé pequeña, infantil e inmadura. Me sé débil, vulnerable y muchas veces cobarde. Me sé Madre Mía tan sexual que pudiese ofender la moral de los demás. Me sé llena de errores, terrores y retos que a veces no quisiera despertar jamás. Me sé alcohólica y enferma mental. Mamá perdida, hija malagradecida, mujer egoísta, deforme, loca de atar…

Mas esta soy y aunque poco a poco me he ido conociendo más, lo difícil Diosa Madre es que aún no me sé amar.  Por eso hoy te canto Mamá. Hoy te canto y te grito que en tus brazos necesito dormir y despertar. Te canto y te suplico que este amor que me hace falta me lo des en libertad. Te suplico y te entrego el vacío enorme que me envuelve, me llena de terror, me hace sentir en soledad…

Amada Diosa Madre que respiro… No sé si he puesto mi vida y mi voluntad a tu cuidado. Sólo quiero decirte en este instante Madre Mía que necesito ser arrullada en tu vientre y necesito pedirte que no me sueltes. En este instante te pido por los que amo y que este octubre me sea menos pesado…

No me sueltes Mamita!!   Amada Diosa Madre una vez más hazme de ti. Dame tu alimento y rocíame con el bálsamo del amor infinito que solo puede provenir de ti.
Recuérdame Mamita Mía que Tú me creaste y que tú me amas así. Loca o deforme, cobarde o valiente, tal cual soy ... Abrazame Mamita y susurra en mi oído que hecha estoy de ti, que de tu fuego soy y que si me pierdo me encontraré dentro de ti.

Galhamar Ryg


Imagen: ¿?

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