martes, 11 de agosto de 2015

Te soñé...

De pronto mi piel percibe la fuerza que el viento ejerce en las hojas de los árboles.
Me muevo con ellas, mis vellos se enchinan.
De pronto mi cabello percibe el aroma de la tierra mojada y la felicidad de mi sonrisa al saberme tan amada. El cuerpo del café caliente se me mete entre los poros y me despierta aunque sea un poquito más de sorbo en sorbo.  Mi pecho se enloquece, mi estómago se aprieta, mis lágrimas revientan.

Mis oídos me lo piden, lo suplican y lo llaman PINTAME DE AZUL, BÉSAME LOS OJOS, ERES TÚ, AHÍ ESTARÉ PARA TI, DISFRUTO AMARTE, NO ME DEJES, CANTA FUERTE PARA MÍ, NOCHE… NO TE VAYAS… LUNA, PIENSAME… CUANDO ME TOCAS TÚ…
A través de ellos, a través de esas voces lo recuerdo, lo siento, nado en sus adentros, circula en mi sangre derramada y renace de nuevo en mi mirada.

Y es que es cierto, mis besos calman su locura y mi locura es la ciencia suya. Es cierto que juntos fuimos y tocamos una luna nueva, una creada por sus manos en mi cuerpo, una dibujada con mi saliva por su espalda. Es real que nos miramos hasta cansarnos y pudimos soñar abrazados sin soltarnos… Es verdad que rogamos que la noche no se terminara y evitamos el dormir como si con eso estuviéramos prolongando más aún la madrugada…

Mi cuerpo tomó la esencia de sus besos y mi vientre abierto recibió su ser completo. Sus pupilas amorosas se quedaron en mi pecho atravesadas. Mis rizos enredados en sus dedos se aferraron creando los hilos invisibles, que discretos se tejieron para atarnos.

Amor, Ternura, Pasión, Entrega, Fuego, arcoíris de emociones en el lecho.       Risas, Cantos, Bailes y Caricias, remolino de pasiones que arrastraron entre brisa.   Sin planearlo, sin buscarlos nos acercamos despacio, apagamos la luz, platicamos entre susurros y dejamos a nuestras almas encontrarse sin palabras, dejamos que se dijeran cuanto se aman, cuanto se soñaban, cuanto se esperaban.

 Los TE AMO y los ME GUSTAS  a granel, a gritos, entre dedos de papel y caricias de su miel.
 Los suspiros absorbían todo el oxigeno presente, los gemidos alzaron la voz y los gritos de placer ensordecían la habitación.  Había magia en mis uñas, magia capaz de transformar a un hombre en un colibrí, uno ligero y sediento de la miel de mis adentros… había magia en su barba, magia capaz de transformar a una mujer en una zorra hambrienta, zorra desesperada, desbocada sin reservas… 

Y su voz convirtió mi cuerpo en primavera y mis ojos convirtieron el suyo en rosas frescas, nos pintamos paisajes invisibles y brotaban luces de mi cuello, sus dientes, mis piernas, su escondite, mi cintura, sus secretos

Sus yemas sembraron en mi monte raíces y mi lengua regó de agua bendita sus matices. El cielo se acercó para hacernos una almohada, una suave, cálida, de colores decorada.         No había techo o limites, ni reproches o algún freno, tan solo nos hicimos aire, agua, fuego eterno.



Y hoy… hoy lo sangro. Lo siento dentro, me deshago de lo viejo.
Y hoy… hoy lo recuerdo, le canto, en silencio lo espero.
Y hoy… hoy lo entiendo, nos entregamos, lo amo, me ama, no es un juego.
Hoy en mi pecho lo guardo… hicimos juntos un universo nuevo… el nuestro!!!


Galhamar Ryg

2 comentarios:

  1. Hay momentos de amor que nunca se olvidan, momentos de entrega que van formando una vida. Felicito tus letras y te invito a visitar mi blog titulado: Alborada de ilusiones,
    http://alboradadeilusiones.blogspot.com Serás bienvenida.

    ResponderEliminar
  2. Muchas gracias Ingrid!! Con gusto te visito. Salludos

    ResponderEliminar