lunes, 27 de julio de 2015

Amar en Libertad

Tengo una amiga. Una muy importante para mí. He pensado varias veces que ella es mi alma gemela, tiene 10 años menos que yo y las circunstancias de la vida nos llevaron a conocernos por una  necesidad de ambas de encontrar luz y recuperación a nuestra enfermedad.

A pesar de la diferencia de edades somos extremadamente compatibles en emociones, historias, pensamientos, carencias, necesidades, anhelos, ilusiones, traumas; incluso  nos ha pasado que nos enfermamos  en el mismo tiempo o nos suceden cosas muy similares si a caso por diferencia de días.   Por lo mismo nos comprendemos, no nos juzgamos, intentamos alentarnos una a  la otra y trabajamos creo yo, a la par en las mismas problemáticas.  Nos echamos porras, nos ayudamos a enfrentar el miedo con la premisa de que ninguna irá sola a enfrentarlo, ahí tras de cada una está la otra cuando haga falta.

Hemos encontrado una forma de relacionarnos muy armoniosa, nos buscamos las dos, nos escuchamos, hemos llorado juntas y también hemos reído a carcajadas porque curiosamente se nos ocurren las mismas bobadas que nos hacen ver la vida un poco más relajadamente.
No nos cuestionamos los actos, ni juzgamos las consecuencias, no nos pedimos que cambiemos absolutamente nada, no nos reclamamos si no podemos responder al momento una llamada o un mensaje, tampoco peleamos por tonterías… de hecho no peleamos por nada o nos fijamos en pequeñeces, lo que decimos no lo tomamos personal ni reclamamos absolutamente nada de lo que se haga, se diga, se sienta o se piense.
Al menos yo, me siento con ella en total y absoluta libertad de ser como soy en su presencia, de decir exactamente  lo que siento o pienso sin temor a que me critique o se burle. La amo con mi corazón y se lo he dicho tantas veces como ella  me lo ha dicho a mí. Le hablo con amor y le recibo también con los brazos abiertos el amor que ella tiene para darme. Y algo muy hermoso dentro de todo esto es que yo no tengo el más mínimo temor a nada, en especial a que me rechace o me abandone…

Sé que las personas somos falibles y quizás sea eso lo que me hace verla tan humana como me veo a mí, sé que en algún momento las situaciones cambiarán y que la forma de relacionarnos se transformará, pero eso no me lleva a pensar que el vínculo que hemos creado juntas llegue a romperse.

¿Por qué no podré relacionarme de la misma manera con un hombre? No me refiero a un amigo, sino a un hombre con el cual intente emprender una relación o un vínculo digamos romántico.

Intentando crear un ideal cuerdo y sólido en cuanto a mis relaciones románticas, llego a este punto y con esa claridad. Tengo ganas de sentirme así de a gusto con un compañero. Tengo ganas de recibir confiadamente el amor que me puedan pregonar y hartas ganas también de entregar el amor que yo tengo dentro a ese mismo ser. Con la misma seguridad y confianza, con la misma tranquilidad de que no habrá burlas, humillaciones, reclamos, cuestionamientos, posesión.

Tengo ganas de que además de llorar y reír a carcajadas con él, también pueda cantar y bailar a su lado, pintar mis muñequitos de kínder, aplaudir sus creaciones y alentarlo a seguir adelante.
Tengo muchas ganas de no preocuparme por el Rechazo o por el Abandono, dos situaciones que me han traído vuelta loca durante toda mi vida. Porque ha sido tanto mi terror a estos dos señores que para evitar enfrentarlos he hecho cosas que no he querido hacer, he soportado cosas que sé que  no merezco soportar, he traicionado a mi esencia y coartado mi libertad.
El terror al Rechazo y al Abandono me ha llevado a ser alguien que no soy y por supuesto también a reclamar, cuestionar, poseer, disimular, fingir, reprimir, callar o gritar según sea el caso.

Con mi amiga no me siento en peligro alguno y me relajo, la dejo ser quien es y la amo por ser eso mismo, pero con un hombre es distinto porque suelo abrazar la idea de que mi vínculo con el hombre debe ser  romántico, feliz y eterno.  Además me aferro a la idea de que si éste o aquel a quien yo ame se van, voy a morir de tristeza, se me irá con él el aire que respiro y mis fuerzas no servirán para más nada. Suelo tener en mi cabeza la idea infantil de que mi vida depende de esa persona y que absolutamente todo gira en torno a él. Suelo perderme en la entrega no del amor que tengo dentro, sino en la entrega de mis carencias y necesidades existenciales imponiéndole a ese hombre que se haga cargo de satisfacerlas…

Se me olvida de pronto con el vínculo romántico que se trata solo de compartirme tal cual soy con él. Se me olvida que tan solo debo tener los brazos abiertos y el corazón dispuesto  a recibir lo que desee compartirme pero igualmente los brazos bien abiertos para permitirle alejarse cuando le sea necesario, con la seguridad de que lo que yo he entregado se me queda a mí fortalecido por experiencia y lo que él a su vez me haya regalado.
 Se me olvida de pronto que el peso de mis carencias es taaaaaan enorme que ningún ser humano puede soportarlo y terminan por rechazarme y abandonarme, de manera que buscando huir de los Señores que me aterran (Rechazo y Abandono) sin darme cuenta voy en la dirección exacta para estrellarme contra ellos.
Y me quedo rota, partida en cachitos, triste con la sensación de ser torpe e incapaz de relacionarme sanamente con un hombre…

Y ahora que escribo veo el por qué. Cuando conocí a mi BuBo hermosa, no tenía la idea de que ella me resolviera esas carencias ni tampoco  la idea de que ella sin mí no podría vivir. Al contrario, llegué a su vida con la idea de COMPARTIR con ella mi experiencia, mi fortaleza, mi esperanza, mi ser entero con el único fin de que ambas pudiésemos crecer y alcanzar algo maravilloso que se llama sobriedad. Nada más. El vínculo con ella me hace sentir fuerte, feliz y amada. Y cuando sé que ella se siente igual conmigo me siento útil y profundamente agradecida por ser capaz de amar en  libertad.

No puede ser tan diferente con un hombre viéndolo desde esta perspectiva… ¿Verdad?

Jajajajajajajaj     ¡¡Qué loca!!!   Lo voy a intentar <3

Galhamar ryg


Imagen: ¿¿??

2 comentarios:

  1. Relaciones, difíciles, aunque se convierten en fáciles cuando los sentimientos son recíprocos. Para mí, también son más fáciles las relaciones con mujeres que con hombres. ¿Por qué será? Un abrazo.

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    1. Gracias por tu comentario Mary... no sé por qué suceda pero es bello.
      Te mando abrazos <3

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