jueves, 14 de mayo de 2015

Dos vidas en una

El miedo se convirtió en una constante para mí, la inseguridad, el terror a la vida.
Las dudas y la depresión.  Dormía demasiado, me sentía taaaan estúpida, derrotada, poca cosa. A los 24 años estaba separada y tenía 3 hijos     
 ¡¡¡¡24 años!!!!!

Tengo una compañera de trabajo que es mi maestra y acaba de cumplir recientemente sus 24 años.  La veo además de hermosa, fuerte, segura, sabe lo que quiere respecto a su vida, hacia donde va y cómo ha de lograrlo.

Todo el tiempo sonríe y canta, hace bromas. Es feliz.
Su presencia me hace sentir llena de energía y con vida y no puedo evitar recordar mis 24 años.
Aterrada completamente por la llegada de mi tercer hijo. Y deja de lo aterrada, me sentía menos que cualquier otra persona. Se suponía que yo estaba para cumplir con las expectativas de muchas personas a mi alrededor. Se suponía que a esa edad yo debía ya de tener una carrera universitaria, ser soltera y tener la fila de pretendientes y por supuesto decirles a todos que no o de menos darme el tiempo suficiente para elegir al que más me convenía.

Pero mi vida no se presentó de esa manera, no me di la oportunidad de elegir correctamente, porque ni si quiera sabía qué era lo que quería. Solo vivía por impulso, huyendo de una y otra cosa cada vez, de inicio quizás del yugo de mi madre, después de un matrimonio fallido, luego de la realidad taaaaaan pesada que implicaba sostener a 3 niños, darles buen ejemplo, tener la casa limpia, conseguir empleo de lo que fuera por la falta de estudios,  aceptar … ¡¡¡¡carajo!!!!! Aceptar que hice de mi vida todo lo contrario de lo que tenía que hacer. Pero sobre todo huía de mí misma. De ese sentimiento de soledad y vergüenza que sentía por mí.

¿A qué hora pasó? ¿A qué hora dejé de ser la chica prometedora para convertirme en el intento de adulto que era en ese momento?  Recuerdo por ejemplo cómo la presencia de los hombres en mi vida representaba una constante persecución de algo inalcanzable.

Una mirada, una palabra, una sonrisa de CUALQUIERA para mí era una esperanza. Un ME GUSTAS o un ESTÁS LINDA para mí era una enorme mentira, pero no importaba. Me sentía tan poca cosa que no creía que alguien pudiera fijarse en mí.  Porque además sí me pesaba aquella idea de que nadie me iba a querer con 3 hijos.
Alguna vez un chico que me encantaba me lo dijo AAYY GALHA SI NO FUERA POR TUS HIJOS SERÍAS LA MUJER PERFECTA PARA MÍ.

Ese tipo nunca supo cuanto me dolieron sus palabras.  Pero el rato o los ratos que él pasó conmigo a mí me hizo feliz, porque recibía lo que tanto necesitaba: Una limosna de Amor      aaauuuuccchhhhh!!!!!

Lo mismo con el que pasó antes o el que vino después. Cualquiera que viniera y me dijera cosas bonitas me hacía sentir no bella o importante, me hacía sentir esperanza de que aunque fuera por un momentito yo podría sentir lo que tanto necesitaba.

Creo que hay hombres que huelen esta sensación y creo que hay algunos que se aprovechan de ella. Porque a fin de cuentas sucedió que solo querían tener una aventura sexual y yo de nuevo me quedaba con el sentimiento de vacío profundo… ¡¡¡qué doloroso era el momento en que el señor se vestía y salía rápidamente de la habitación!!!

Y es que el problema era que yo no aspiraba a más porque creía no merecerlo.
Joven sí, pero del resto dudaba demasiado. No me sentía bonita, ni inteligente, ni valiosa. Por el contrario, me sentía muy fea, tonta por haber desperdiciado mi vida y por haberla echado a perder con mis decisiones tan equivocadas… esto dicho por otras personas y bueno yo lo abracé… también me sentía buena para nada, con el cuerpo deformado, con las ideas torcidas, con miedo a vivir y con la  única seguridad de que la vida era hermosa solo si estaba ebria!!!

Porque era en ese momento cuando todo dejaba de importar, ni mi apariencia física, ni los hijos que tenía o si mi madre estaba altamente decepcionada de mí, en ese momento ya no importaba si era Mickey Mouse o si era Shreck el que me brincaba encima… Ya nada importaba. Mientras estuviera alcoholizada solo podía sentir que todo podía irse al carajo, ese era mi momento, era mi descanso, ahí no me preocupaba si la sociedad decía que debía ser delgada para ser bella o si para ser alguien debía tener una profesión o si era una estúpida por “llenarme de chamaquitos” ¡¡¡noooo!!!!  Ebria yo era dueña del mundo… al menos de mi mundo. Y el dolor se adormecía y la tristeza se disipaba, la ira se calmaba, la vergüenza desaparecía.

El alcohol se convirtió en una primera necesidad porque era lo único que podía contener tanto dolor y tanta vergüenza, tanta lástima por mí y tanto terror a la realidad. Sin darme cuenta que mientras más bebiera más grande hacía los sentimientos de los cuales intentaba escapar. Por supuesto más terrible se hacía la realidad que yo misma provocaba y más descomunal se hacía el terror.

¡¡Bendito sea el día en que ya no pude más con todo esto!! ¡¡Bendito sea el día en que derrotada tuve que inclinar mi cabeza y pedir ayuda!!  ¡¡Bendito sea el día en que Mi Diosa Madre me abrazó y me mostró el camino!!

Porque hoy volteo atrás y no puedo creerlo. Hoy  que escribo en mi oficina, con mis uñas largas y rojizas, con mi cabello rizado, degustando un delicioso chocolate… hoy que me levanté por la mañana dispuesta a salir a guerrearle a la vida, hoy que bebí agua pura y me bañé con agua fría, hoy que me miro en un espejo y me sonrío a mí misma… Hoy que veo a mis hijos descansar tranquilos porque saben que pueden confiar en su madre… Hoy me recuerdo a mis 24 y me abraza una profunda sensación de agradecimiento porque ya no soy esa mujer y más aún porque sobreviví a todo eso y se me dio la oportunidad de tener una segunda vida en esta misma.

Mi pequeña compañera/maestra de 24 se fue hace un rato, salió como siempre con el clásico NOS VEMOS MAÑANA GALHA, QUE DESCANSES y llevaba sus labios rojos y su sonrisa y su fortaleza asida a ella como es costumbre. La quiero mucho y la admiro aunque nunca se lo he dicho pero el verla a ella me da mucha felicidad  y agradezco infinitamente a la vida que mi maestra tenga una vida tan distinta a la que tuve yo así como agradezco infinitamente a la vida el camino que recorro hoy.


Galhamar Ryg



Imagen:Nocturno
AlejandroGM
http://www.artistasdelatierra.com/obra/133639-NOCTURNO.html

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