jueves, 12 de febrero de 2015

Hola

Pasa Amado,  llevo mucho tiempo esperando por ti…
Ponte cómodo por favor. ¿Qué te sirvo? Sé que hace mucho frío hoy pero dime cuando nos hemos despedido sin saborear juntos un helado… o ¿prefieres un café?

¡¡Luces guapísimo!! Siempre supe que con los años estarías cada vez más bello.

Quisiera platicarte muchísimas cosas, ponerte al tanto de lo que ha pasado con mi vida  los últimos… 7 u 8 ¿Cuántos años han pasado ya desde la última vez? Pero eso lo pude haber hecho en cualquier cafetería o plaza comercial. Este Lugar es especial, por eso te he traído aquí, porque deseo hablarte de algo especial.

¿Sabes? No me gusta este día, de ningún año, porque por más que intento recordar, no encuentro uno en esta habitación que hayas pasado conmigo… Tal vez sí, si acaso uno; pero desde entonces nunca más nos volvió a pasar. Cada año me pregunto cómo estarás, cómo la estarás pasando, con quien.  ¡¡Adivinaste y entérate!! Jamás lo olvido.

Anoche te soñé. Creo que eso fue lo que me decidió a invitarte a venir aquí. Intenté inútilmente toda la mañana ignorar el sueño. Cuando apareces me quedo al menos un día entero con la sensación de haber estado contigo, me gusta soñarte porque al menos ahí te veo, te huelo, te respiro. Pero el sueño de anoche no fue bello. Estabas enojado o al menos molesto, tu rostro me lo dijo, te vi de lejos caminar junto a un grupo de personas y cuando te vi yo empecé a buscar algo o alguien para sostenerme, sentí emoción, muchos nervios y sobre todo sentí que el piso se me movía, necesité sostenerme de lo que fuera. Poco a poco se iban acercando a mí esas personas y entre ellos tú, pero de pronto una pequeña niña desvió mi mirada porque estaba llorando. Era una niña güerita y de ojos verdes, como de unos 6 años. Me acerqué a abrazarla y le pregunté por qué lloraba, solo me respondió: YO NO QUIERO IR

El verla… el verme me desvió de ti, ya no supe qué pasó contigo. En ese momento desperté llorando, llorando y preguntándome dónde habrías quedado tú, por qué estarías tan molesto y a donde era que yo no quería ir.

Esa sensación con la que desperté me ha durado todo el día y no me gusta. Tenía que traerte aquí. Sentarte al lado mío y decirte algunas cosas que creo jamás te mencioné.

Si existe un amor verdadero… un “amor de mi vida” ese has sido tú. Creo que me la he pasado buscando exactamente eso tan bello que viví contigo, que sentí por ti. Me ha costado mucho trabajo aceptar  la idea de que eso terminó.

Infinidad de veces me he reprochado el no haber sido lo mejor para ti y no he dejado de fantasear con el hecho de que algún día, de la forma menos pensada volveré a mirarme en tus ojos.
Al pensarte recuerdo, sueño, vuelvo a sentir. ¡¡Sí!! No he dejado de hacerlo. Ni tiempos, ni personas, ni distancias han logrado arrancarme esa presencia tuya que llevo dentro.

Procuro no hablar de ti bajo ninguna circunstancia porque sé que la ilusión, el amor, nuestra pasión podría salirse de mi ser por todos lados jajajajajaj en los ojos podrían notarlo, incluso en la sonrisa al hablar de ti, seguro mi cuerpo desprendería ese aroma que tanto te gustaba. ¡¡Noooo!! Mejor no te menciono, además no tendría sentido, aquí dentro, muy dentro sigues siendo mío. No he querido compartir con nadie tu existencia ni permito que nadie entre en nuestra habitación.

Evito escuchar las canciones que a ti me recuerdan, me duelen aún. Evito los lugres que visitamos juntos y he preferido no saber de ti… nada. Por cierto, lamento mucho la forma en que me “despedí” la última vez que nos escribimos, no quería arriesgarme a amarte otra vez, como si acaso hubiese dejado de hacerlo.

Creo que las cosas han sido perfectas siempre en la vida y en lo que respecta a nuestra historia lo fueron también. Quizás justamente el hecho de no poder vivirte a diario lo hace tan maravilloso. El pensar en ti cuando hace frío, cuando tomo un helado napolitano, cuando voy al cine, cuando escucho a cierto cantante. Siempre me ha divertido la sensación de que nadie sabe en quien estoy pensando cuando hago esas cosas… pienso en ti, te recuerdo, te sonrío y muchas veces te digo TE AMO en el oído.
Sin embargo no podría dar un número exacto de las veces en que lloré por ti, en que te extrañé, en que te busqué incluso entre la gente. Los primeros intentos de escribir poesía fueron por ti…

No te incomodes por mí. No esta vez. Necesito decirlo. Decírtelo.

Me quedé con la sensación de que no fui suficiente para ti. Porque mi rebeldía fue demasiado grande como para vivir junto a tu responsabilidad. Mi desenfrenada cabeza fue una exageración al lado de tu prudencia. Mis arranques y arrebatos fueron un exceso para tu cabeza tan analítica. Mi hablar sin cesar fue demasiado ruidoso para los silencios que guardas. Mi extremo desorden mental no podía convivir con tus lineamientos de vida tan sensatos. No tienes una idea de cuánto lamenté ser como soy al perderte.  Incontables veces me pregunté qué habría sido de nuestras vidas si yo pudiera ser un poco diferente.

Sé que no lo dijiste nunca pero quien mandó en tus decisiones fue la prudencia y la sensatez. Quien dirigió la historia fue tu proyecto de vida y no la pasión que yo por ti sentí. Sé que en tu vida perfectamente delineada no cabía una mujer tan desequilibrada e inestable como lo he sido yo.

Lo sé… lo supe siempre. Supe que no bastaba un gran amor para hacer una vida juntos y que la vida cotidiana implica muchas más cosas de las que alguna vez sentí en tus labios.
Y sin embargo ¿qué no daría yo por volver a besarlos?

Todo fue perfecto Cielo. Todo y nunca te he olvidado. Entendí tal vez tarde muchas cosas pero te sigo amando.
Te sigo amando en lo más profundo de mi ser, siempre he deseado lo mejor para ti y he agradecido a la vida haberte tenido entre mis brazos. Cuando te sueño aprovecho para sentirte junto a mí y hoy me he atrevido a decirte que sé lo que callaste amablemente para no herirme.

Sin embargo sé también que igual me amaste con todo tu ser, que estás aguantando una lágrima en tus ojos mientras me lees y que al terminar de hacerlo suspirarás por mis besos… por nuestro ayer.


Galhamar Ryg

Imagen: Amor entre Ángeles
Marisol Machado Iglesias

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