jueves, 29 de enero de 2015

¿On ta’ bebé?

Traigo en mi cabeza más de 3 temas acerca de los cuales quisiera escribir. He de confesar que me he sentido tan ridícula últimamente que quisiera no escribir nada y además dejar a un lado el Blog también. Olvidarme de “Mi Lugar Secreto” y tratar de ser una mujer “normal”:

Cuidar a mis hijitos, trabajar bien bonito, llegar temprano todos los días a casa y dormir antes de las 10:00 pm.   No necesitar asistir a mis terapias, ni necesitar escribir, ni llorar, ni agarrarme de Mi Diosa Madre como garrapata. Quisiera no recordar un beso, ni añorar un abrazo, ni tocarme el cuerpo para poder descansar…
Aaaahhhhh!!!! Por lo general así son la mayoría de mis días y a pesar de que llevo más o menos una rutina, a diario me sucede algo inesperado que me saca de la jugada y me lleva a entrar en una tormenta emocional.

Me han dicho incontables veces que lo primero que debo cuidar para evitar beber es mi estado emocional, ya que estos estados tan disparatados y además extremosos son lo que pueden llevarme de nuevo a la botella.  Intento de verdad con ahínco,  evitar ponerme mal con las cosas, intento no enojarme, no ponerme triste, no pensar cosas que me hagan entrar en melancolía, evadir la euforia y decirle NO a la angustia… jajajajaj o por lo menos evitar que se prolonguen estos estados de ánimo.  Intento contrarrestar o equilibrar las cosas que siento buscando situaciones que me lleven a tener una emoción contraria a la que estoy sintiendo, con el objetivo de estar lo más equilibrada posible jajajajajajajaj ¡Perdón! Es que lo escribo y no puedo evitar carcajearme porque sí lo intento pero muy poquitas veces lo logro. 

Y me cuesta mucho trabajo calmar esas emociones cuando se presentan cosas que no espero…
Y peor si se presentan todas de golpe:

Yo no esperaba por ejemplo terminar una relación de 3 años que me costó tanto trabajo mantener viva (tristeza, angustia, frustración); no esperaba tener que romper un vínculo que yo creía fuerte con un “amigo” igual de mucho tiempo porque el señor se confundió y de pronto se le ocurrió que podía dejar de ser su amiga para convertirme en su amante (frustración, decepción, enojo); no me esperaba conocer personas nuevas y sentir de nuevo ilusiones y sobre todo expectativas en el “amor” (ilusión, euforia, deseo); no me esperaba que me echaran casi a patadas del departamento que rentaba por una bola de deudas que yo no generé (coraje, miedo, angustia); no esperaba llegar a un barrio que no conozco y que honestamente me da desconfianza (inseguridad, temor); No contaba con que de pronto contaría con el apoyo tan fuerte e incondicional de mi hermano a quien siempre vi como un hijo más (gusto, sorpresa, felicidad) Tampoco tener que alejarme de las personas nuevas porque simplemente no hay empatía en las situaciones más básicas de mi vida (frustración, coraje, dolor) Y la cereza del pastel y el punto que no quiero ver, ni tocar, ni sentir…

No me esperaba que el más grande de mis cachorros dijera ADIÓS.
Sí, el más grande que más bien ya no es cachorro se ha ido a vivir solo.

Intento poner a cada situación las emociones que me han provocado entendiéndose que todas las he sentido en extremo y  que de alguna manera ya las había enfrentado antes. Todo, las rupturas, la falta de dinero, los problemas con la gente de las casas donde he vivido, las decepciones y desilusiones de las “amistades” etc. Todo esto ya lo conocía pero el reto ahora era vivir las cosas sin beber y con la fe que digo tener. Eran retos que ya conocía y que de alguna manera ya me esperaba y sabía que debía de enfrentar.

Pero lo que no conocía era el hecho de tener que decirle a mi hijo LO QUE DECIDAS ESTÁ BIEN, TE APOYO Y RESPETO TUS DECISIONES.
Aaaaaahhhhhh!!!!! ¿Cómo crees? Si es MI hijo!!!  Es MI niño!!! Es MI Cachorro!!!! ¿Cómo carajos le voy a decir que sí que se vaya y que haga lo que quiera? Y además que yo no me voy a meter. Si yo lo parí con dolor!!!!! (léase con tono dramático por favor)

Jajajajajajjaajaj se siente muy feo esto. No logro ponerle un nombre a todo lo que esta circunstancia me hace sentir, porque es cierto que por un lado siento orgullo de ver que ya es mayor de edad, trabaja y estudia (aproximadamente) y se mantiene a sí mismo. Algo en mi interior me dice ESO ES TODO!! ESE ES MI HIJO!! Luego me digo CALMATE TÚ EL MÉRITO ES DE ÉL NO TUYO ¿TÚ QUÉ? Y por otro lado algo me grita lleno de terror: NO LO DEJES!!! ¿¿¿¿QUÉ SERÁ DE ÉL SIN TIIIIII????

Jajajajajajaj y tengo que estrellarme de nuevo con la realidad y aceptar humildemente que hoy él está mejor sin mí y que mi parida con dolor y mis años de intentar ser una buena madre ya no valen ni importan. Hoy el muchacho ha decidido crecer, abrir sus alas y volar y eso me está poniendo grave y en una situación que desconocía. Y es que, si soy bien honesta, la pregunta correcta es ¿¿QUÉ SERÁ DE MÍ SIN ÉL??  Y luego sin el otro y luego sin aquel más pequeño. Porque se llevan tan poco tiempo en años que no tardan en volar los otros 2.  Y hoy mi casa se siente extraña y vacía y hay mucha comida y menos ruido y sí tengo que decirlo:  Extraño mucho a mi hijo, extraño a ese mi bebé y a sus bromas, sus charlas en las noches, las arrebatadas de los cigarros y las anécdotas de las amigas y novias. Extraño el sonido de su flauta a media noche y sus greñas rebeldes y largas, extraño sus carcajadas y sus huesitos que se me enterraban en las piernas cuando le daba porque lo cargara. Extraño a ese chico inquieto que me preguntaba y me pedía mi opinión. Extraño sus manos frías y sus travesuras de mojarme la cara jajajajaj y ahora lloro, lloro en este instante y lo pienso tan pequeño y grande al mismo tiempo…

Alguna vez un amigo dijo EL ÉXITO DE MI FAMILIA RADICA EN QUE MI MADRE CRECIÓ AL MISMO TIEMPO QUE NOSOTROS, esas palabras se me quedaron bien grabadas y lo he intentado, pero si bien verlos crecer es maravilloso, dejarlos crecer es muy doloroso, porque tengo que hacerme a un lado, cerrar mi boca y no meterme, respetar sus decisiones y aceptar que hoy mi “Cachorro” ya es un Hombre.

 P.D. No me había dando cuenta de cuanto me está doliendo esto hasta que lo escribí.

Galhamar Ryg
Imagen: Despedida del hijo prodigo

Murillo

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