miércoles, 28 de enero de 2015

Despedida

Me quedo con la promesa de un “tal vez”
La promesa de un sueño arrebatado
De una noche oscura y cálida
De un amanecer con el desayuno en la cama.

Me quedo con la promesa de un café caliente
De una pasta deliciosa
De unos chilaquiles verdes.

Me quedo con la promesa de unas flores con aroma suave
De la canción que de tu inspiración sale
Con la promesa de la película en una tarde.

Me quedo con las horas en el parque
Y los libros encontrados mientras tu boca arde
Con el andar pausado, sereno y apagado
Alargando nuestro adiós inevitable

Me quedo con las cosquillas en mi cuello
Y el ataque de besos inesperado
Con tus cabellos en mis dedos enredados
Con tu caricia en el alma derramado

Me quedo con las ilusiones que en mi pecho nacieron
Los sueños tan hermosos que desprendo
La inspiración que he arrebatado de tu aliento.
Con todo lo que deseaba y no será
Las noches adorables que entre mis dedos desaparecerán.

Me quedo con el corazón hecho piedra
Decidido a no mirar atrás
Con la soledad tan fría que me espera
La añoranza de un nuevo despertar.

Me quedo con los dedos tibios, lentos y entregados
Los labios tuyos frescos, amorosos, coquetos, despiadados
Tus ojos tan bonitos y románticos
Tu recuerdo en mi piel de arriba abajo

¿Te dejé algo yo Cariño?
Sí, te dejé mi amor en el pecho bien tatuado
Mi añoranza clavada en tu recuerdo
Mi confesión callada y en silencio
Te dejé mi beso ardiente y eterno.

Galhamar Ryg

Imagen: La escena del balcón de Romeo y Julieta

Autor: Frank Dicksee

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