martes, 6 de enero de 2015

Berrinche

No puedo escribir del todo. No puedo expresar lo que estoy sintiendo. Pienso en versos y rimas, en prosa, quizás a modo de cuento… No sé, no puedo ni tengo la más mínima idea de lo que sean las técnicas correctas para escribir.  No las conozco y no tengo el menor reparo en delatarme.

Lo que sea que se me ocurra escribir no sale de mi cerebro, sale de mis entrañas, de mi corazón, de mi tan irritada panza, de mis deseos desenfrenados y de mis frustraciones también.

Estoy enojada. No comprendo tantas cosas. No comprendo por qué la vida me muestra de pronto una salida, me muestra una luz desconocida y al final final  (como dice mi guía) me la apaga y me exige que no la vea más.
Me duele y me enoja el hecho de no poder darle rienda suelta a lo que siento. El no poder vivir de manera distorsionada como lo he hecho toda mi vida. Porque un buen día me di cuenta que toda mi chaparra vida me la he pasado subida en una montaña rusa de emociones y decisiones imprudentes, me la he pasado viviendo de una manera tan egoísta dejándome llevar por mis instintos desbocados que no me ha importado a donde voy a parar con tanta y tanta locura.

Me he dado el permiso injusto de sentir en mi piel todo lo que se me antojaba, de beberme los litros que mi obsesión necesitaba, de cerrar mis ojos y oídos a lo que de verdad importaba.
Me di cuenta un buen día de que no he sabido vivir de manera “correcta” y en ese experimento constante de la vida me he llevado entre las patas a mis cachorros. Cosa más injusta todavía.

He entregado por fin todas las culpas, los resentimientos, los reclamos, los recuerdos. Me he liberado del costal de escombros inservibles que traía en mis hombros ¡¡¡bien ya solté todo eso!! Y luego qué sigue???  Me siento tan vacía…

Porque ahora que sé qué hice, me doy cuenta de que lo he hecho mal. Hasta ahí vamos bien, pero también miro hacia adelante y me siento perdida, porque de algún modo lo que antes hacía era seguro, lo conocía. Hoy ya no. Sé que no debo vivir como antes, sé que mi vida necesita urgentemente girar y destorcer la jodida mente que tengo o bien torcerla para otro lado jajajajajajaj pero no sé cual sí es el camino correcto, cuales son las decisiones prudentes, cuales son las situaciones precisas, no sé cómo vivir sin las mentiras en mi cerebro y sin los exceso de mis instintos. No sé cómo se vive bien…

Lo que sé hasta este instante es que tengo en mis manos un delicioso y gigantesco pastel de chocolate, pero yo soy como una enferma de diabetes que si consume demasiada azúcar puede perecer. Bien, tengo el gigantesco pastel en mis manos, lo deseo, lo amo, lo observo y sé que es el pastel más malditamente delicioso que he tenido  en toda la vida.  Me he atrevido a probarlo, me he atrevido a observarlo detalladamente por todos sus ángulos y lo veo exquisito y justo para mí.  Este pastel de  chocolate es de ensueño y además tiene un enorme letrero que dice ¡¡¡GALHAMAR: DEVÓRAME  BEBÉ TE PERTENEZCO!!!

Con mis dedos me atreví a saborearlo  y he aspirado tan fuertemente su aroma que no puede mi cerebro desconectar esa reacción de deseo cuando lo percibe.  Su color es excelente, su sabor tan dulce me derrite. Y sé que por dentro tiene una gran variedad de chocolates derretidos y de fruta exquisita esperando por mí… Pero soy “diabética” y si me doy el permiso de comerlo no pararé hasta morir. Y eso es un riesgo que no puedo ya ¡¡¡¡maldita sea!!!! Darme el lujo de correrlo. Ya no puedo. Ya no puedo. Ya no puedo.

Y eso duele y enoja y da rabia porque ese pastel es mío y lo quiero!!!

“No se trata de cautela, sino de coraje y valor para soltarlo” Me  dijeron en reflexión. Y esas palabras me han sacudido fuertemente. Si bien no sé del todo hacia donde iré sí sé perfectamente hacia donde no quiero regresar. Aunque me duela, aunque me frustre y aunque mi descomunal ego me reclame. Aunque mis instintos iracundos me lo demanden. Ya no puedo comer ese delicioso pastel.
Y al final final… me siento profundamente afortunada porque lo probé. Porque supe que está hecho de manera perfecta y exquisita para lo que mi locura extraña y de manera enferma me grita. Me siento afortunada porque su sabor, su color, su textura, todo absolutamente completito lo tuve entre mis manos y lo he podido saborear y disfrutar y también devorar a mi antojo.
Me siento feliz porque aunque quisiera hundir mi cabeza en él y atascarme completamente, lo  poco que probé me ha dejado con una sensación de plenitud y satisfecha.
Y quizás muy en el fondo no quiero ver que al soltarlo estoy creciendo y avanzando, aunque me duela.

Galhamar Ryg
Imagen: Judith a Betulia

Botticelli

2 comentarios:

  1. Hay que disfrutar el momento amiga,por acá decimos cuando se trata de correr un riesgo por algo que queremos o deseamos,decimos,"Hazlo,que ya lo bailado ni quien te lo quite..." A veces los dichos de pueblo nos dan sabiduría,besitos hermosaaaaaa...!!!

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  2. Coquito!!! Abrazame fuerte hermanita!! Sí que los dichos de pueblo son sabios. Besitos

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