lunes, 3 de noviembre de 2014

Sí hijo... Soy alcoholica

El proceso de la recuperación no es sencillo o al menos para mí no lo ha sido en lo más mínimo. Tuve que vivir en carne propia eso de que primero se debe tocar fondo para querer salir adelante. Es tremendamente insoportable el hecho de tener que admitir que se padece una enfermedad llamada alcoholismo y que solamente admitiéndola y sintiéndote derrotada podrás dar los primeros pasos hacia tu fortalecimiento y liberación.

Solo por no dejar, la Organización Mundial de la Salud dice que el Alcoholismo es una enfermedad incurable, progresiva y mortal. La ciencia médica se ha declarado incompetente para sanar dicha enfermedad.
Pero a pesar de ser una ENFERMEDAD la sociedad ve muy mal al enfermo alcohólico y ni qué decir si se trata de una ENFERMA.

Cuando alguien tiene cáncer, que es en su mayoría también incurable, progresivo y mortal, nadie siente repulsión por el enfermo, al contrario, se le apoya, se le tiene consideraciones y se busca ayudarle.  Hay muchas asociaciones en las que se apoya a la mujer con cáncer de mama por ejemplo, pero no así para la mujer alcohólica. Ya que esta última se exhibe, abandona a sus seres queridos, pierde trabajo, familia, dignidad, dinero… todo por su enfermedad.

Es una enfermedad incomprensible porque no solo ataca el cuerpo creándonos una compulsión insaciable por consumir más y más y más,  también nubla los sentidos y te hace percibir cosas que no existen, tú podrás sentir que vas muy derechita por la calle pero vas tambaleándote entre los carros. Existe un sinfín de videos y bromas al respecto y de verdad solo quien lo ha vivido sabe que no son exagerados.  Del mismo modo que mientras estás ebria ves cosas que no son, de igual manera, cuando aún no has bebido,  tu mente permanece como en una neblina constante, solo alcanzas a pensar que necesitas más alcohol y que solo vas a estar tranquila cuando empieces a consumirlo, desgraciadamente borra de tu cabeza todos los episodios anteriores.
Si en la “fiesta” de un día o de una semana antes te caíste, te raspaste, amaneciste con alguien que no conocías, te gastaste toooodo el dinero etc. Ya para cuando tienes la ansiedad de consumir de nuevo todo aquello se olvidó. Nada es suficiente en experiencia como para que te haga desistir de beber de nuevo.
¡¡¡Esto es tan incomprensible para la enferma como para quien la rodea!!!

El decir SOY ALCOHOLICA…. Aaaauuuuccchhhhhh!!!!! Duele, enoja, arde, da rabia!!! ¿No suena así como a que SOY DE LO PEOR? ¿No es eso para los hombres?  Las palabras HOMBRE y ALCOHOLICO no suenan tan mal juntas… pero MUJER y ALCOHOLICA???????? ¡¡Eso sí que suena mal!! 
Recuerdo la primera vez que lo dije:
Era una tarde fría, yo estaba dormida cuando mis hijos llegaron de la escuela, la noche anterior no dormí porque en ese tiempo ya era un hábito normal beber todos los días, llevé a mis hijos a la escuela por la mañana y regresé a dormirme, ellos no estaban acostumbrados a regresarse solos de la escuela, en realidad eran pequeños, 11, 9 y 7 años, el caso es que yo no llegué por ellos porque me ganó el sueño… la cruda… todo.

Me despertaron al llegar y después de aventar sus mochilas mi hijo el de 9 años me mostró una hojita donde hablaba de este ríspido tema EL ALCHOLISMO, era un tríptico donde venían características de la enfermedad y una explicación amplia.

Mi pequeño me dijo:
  - Mamá: ¿tú eres alcohólica?
  - ¿Por qué me preguntas eso hijo? – con mi cara de cruda y mi aliento mataburros!!
  - Porque todo lo que dice aquí tú lo haces.
Su pregunta me enojó muchísimo, pero recuerdo su cara esperando una respuesta y sobre todo sé que esperaba una respuesta honesta.  Después de leer detenidamente lo que decía el tríptico, tuve que mirar a mi hijo a los ojos y decirle:
    - Hijo: Sí soy alcohólica…
    -Aquí dice mamá que es una enfermedad ¿por qué no vamos a buscar un doctor que te ayude?


Decir eso me costó mucho trabajo y sobre todo decírselo a mi hijo. Pero con el hecho de decirlo no fue suficiente para que mi corazón y mi mente lo admitieran de verdad!!!

¿¡No es increíble¡?  Ya llevaba por lo menos 2 años bebiendo todos los días, ya llevaba por lo menos 5 años metiéndome en un problema tras otro, ya tenía mi cuerpo tan deteriorado que no soportaba ingerir agua natural.  Ya había perdido muchísimas cosas y sobre todo ya había perdido la paz al dormir, el hábito de comer, la confianza de mis hijos y ni qué decir de mi dignidad y la esperanza por vivir.
Y aún así tardé a partir de ese momento, 2 años más en iniciar la recuperación real.

Así de cruel es la enfermedad, así de tirana, así de despiadada que confunde tu mente de tal manera que te hace pensar y sentir de verdad que con una copa más no pasará nada…

El andar para buscar las soluciones y las respuestas ha sido difícil, pero afortunadamente me llegó la luz.
Hoy él y sus hermanos saben que tienen una madre alcohólica pero ahora en recuperación.
Creo que tanto ellos como yo podemos ya dormir tranquilos.


Galhamar Ryg

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