viernes, 5 de septiembre de 2014

Mujeres... ¿solas?

Hace unas semanas platicaba con mi hermano acerca de la dependencia y del concepto de autodependencia que propone Jorge Bucay. Este último en su libro El Camino de la Autodepencia hace mención de que cuando una pareja decide separarse por lo regular los hombres o la mayoría de ellos al poco tiempo están ya juntados o en otra relación y en cambio las mujeres o la mayoría de ellas deciden quedarse solas. Menciona que las mujeres tendemos “menos” a las dependencias que los hombres. 
Entonces me llegó a mí la pregunta: ¿Cuántas de esas mujeres que deciden quedarse “solas” tienen hijos? Si no los tuvieran ¿realmente decidirían quedarse solas?  En la cultura mexicana no nos está permitido ser malas madres, no nos está permitido abandonar a los hijos ni mucho menos abortar, en la sociedad mexicana está muy mal vista una mujer que decide divorciarse y dejar a los hijos con “el papá” por que, después de todo (dicen)  “nunca estarán los hijos en mejor lugar que con su madre” (léase en tono dramático por favor)
La mujer que decide quedarse  “sola” tiene un gran motivo para salir adelante, para levantarse todas las mañanas a trabajar, para desvelarse, para lavar interminables montones de ropa. Tiene un gran motivo para “portarse bien”, no andar de puta loca, ni estarse metiendo en relaciones que no la llevarán a ningún lado. Tiene que dar una buena imagen a sus hijos. Y peor la danza si tiene hijas. No quiero quitarles el mérito a estas mujeres que sé que existen y sé que dan lo mejor de sí. Mi punto es: ¿qué hay detrás de ello? ¿Realmente nos mueve solamente el instinto natural materno con el que nacemos? ¿Y las que no nacemos con él y de cualquier modo somos madres? ¿Qué pasa cuando es mentira que los hijos están mejor con su madre?
En mi caso personal fue así, tuve que estrellarme de frente con la maldita realidad de que mis hijos estaban mejor sin mí, estaban mejor en un cuarto pequeño, tratando de sobrevivir todo el día solos mientras su padre trabajaba, que estar viendo, oliendo y viviendo lo que su madre borracha les mostraba.   Mientras ellos estuvieron conmigo el freno estaba puesto, pero al irse ellos…
El proceso de reconstruirme, recuperarme y  de “autodepender”, no fue sencillo y fue hasta entonces que acepté que ellos sin mí están mejor y que yo  sin ellos puedo sobrevivir. El día que ellos se vayan de mi lado (ya no falta tanto) estaré tranquila y satisfecha porque después de toooodo logré soltarlos, logré soltarme de las dependencias y logré disfrutar de mi compañía.
Ahora puedo ver que si un tiempo decidí quedarme sola después de mi separación no fue precisamente por virtuosa… y tú??


Galhamar Ryg

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