lunes, 8 de septiembre de 2014

Lágrimas y Hombres

Mucha atención he puesto últimamente en el desarrollo, emancipación, empoderamiento y bla bla bla de la mujer. He puesto demasiada atención en lo “enfermos” que pueden estar muchos hombres, en lo torcida que tienen la mente sobre todo en el aspecto sexual. He abierto los ojos ante el hecho de que una mujer puede y tiene el derecho de ser libre en todos los aspectos de su vida. Y lógicamente también he criticado mucho a los hombres que se empeñan en aplastar, humillar y sobajar a la mujer. Sin embargo la vida, me está dando la oportunidad también de ver de cerca hombres que intentan a diario ser distintos.

  • -          Me siento muy solo y sé que estar con ella me hace mal, sin embargo es como una droga que no puedo soltar y me aferro a ella, a su compañía a la “sobada de perro” que me da.
  • -          A diario lucho con la lujuria que me brota al ver un culo del tamaño de mi lujuria, DETENTE PERRO MALDITO!! Me digo y me encabrona no poder tener la capacidad de ver a una mujer como lo que es: un ser humano.
  • -          Cuando una chica me sonríe no pienso que es amable o que es simpática, me imagino de inmediato que me sonríe porque quiere coger conmigo y me está lanzando el calzón. Pero luego recuerdo que el que ve mal las cosas soy yo y debo hacer un esfuerzo para no lanzarme como animal.
  • -          Por las noches doy vueltas y vueltas y desearía tener una  mujer a mi lado, desearía que me abracen que me besen, que me amen…
  • -          Yo quería sentir el amor de una mujer, por años añoré una mujer que me amara, una de verdad, que hablara, que se defendiera que peleara por la vida, hoy que la tengo de pronto no sé qué hacer con ella y tengo que recordar que yo la pedí así
  • -          Tengo que compartir el cuerpo de mi esposa con los hombres que la devoran con la mirada,  por las noches cuando está desnuda junto a mí, la observo y siento tranquilidad porque se me entrega solo a mí.
  • -          ¿Qué no se supone que para eso es MI esposa? Ella está para recibirme bien, para apoyarme, para satisfacer mis deseos… Eso pensaba antes y el cambiar de forma de pensar no ha sido fácil, he tenido que aceptar que ella no me pertenece y que es libre.
  • -          Le he dicho a mi esposa que si quiere estar con otro hombre lo haga. Es libre de hacerlo, sus nalgas son solo suyas a pesar de los 25 años de casados que llevamos. Me da miedo que sí lo haga y que se vaya con otro, pero aunque por dentro llore tengo que aceptar que no me pertenece.
  • -          Me aterra acercarme a una mujer, estoy feo, mi aroma es a alcohol, mi ropa es horrible… y las observo con sus cabellos largos y frescos, no creo poder tener nunca un poco cerca a alguna.
  • -          Siempre quise ser un hombre de verdad, fuerte, protector, buen proveedor, no logré ser nada de lo que yo quería y al ver a mi hijo me avergüenza darle esta imagen de hombre títere y fantoche que hoy soy.
  • -          Estoy enormemente gordo!!! Desde niño me dijeron que el hombre de verdad satisfacer sexualmente a la mujer, pero nunca nadie me dijo cómo hace un hombre gordo para dar placer. Prefiero no tener encuentros de ese tipo
  • -          Sí, hoy la golpee!! Sentí rabia porque se fue y llegó tarde, no me dijo dónde estaba… Me siento muy mal por haberlo hecho, ¿yo quién diablos soy para golpearla? Me enseñaron que eso hacen los “hombres” y cuando lo hago me siento más un animal.
  • -          Hoy cuando llegue le pediré perdón y haré un esfuerzo constante y sostenido por respetarla, por cuidarla y amarla como ella se merece.
  • -          Me encanta llamarla puta porque me engañó… le hago tanto daño con mis palabras!! Me he odiado por ser lo que no quiero ser, por seguir el maldito patrón que me metieron desde niño, intento cambiar, respetarla, aceptarla y cuando menos me doy cuenta de nuevo estoy encima de ella cogiéndola violentamente por ser una “puta”
  • -          Voy avanzando y estoy muy contento, hoy ayude a mi esposita a tender la cama y a lavar los trastes.
Todas y cada una de estas experiencias las he escuchado de viva voz de quien lo vive y muchas otras más. He visto el llanto en sus ojos por sentirse solos, ineptos, temerosos. Poco a poco algunos avanzan y logran ser respetuosos, atentos, menos lujuriosos. He visto y sentido el sufrimiento que les causa una maldita idea de “hombre” que alguien en algún momento de sus vidas les tatuó. Los he visto desesperarse porque se equivocan de nuevo, pero igualmente levantarse e intentarlo una vez más. El que antes gritaba hoy lo hace menos, el que antes olía mal hoy se baña y se perfuma, el que antes se sentía solo intenta amarse.
Es verdad que a las mujeres se nos ha dificultado el camino gracias a una ideología general que dice que los hombres deben ser de tal forma y las mujeres servirles de adorno. Sí, pero también descubro poco a poco que ellos igualmente son víctimas de esta educación y se esfuerzan mucho por ser distintos. A  muchos nos les interesa cambiar y les parece estúpido si quiera perder el tiempo en pensar en ver a una mujer como otra cosa que  no sea nalgas y chichis (también los he visto y oído) pero hoy hablo de los que este sistema cruel ha dañado internamente de tal manera que también tienen miedo a la vida, a las relaciones, a las mujeres. Son hombres de verdad intentando salir de un pantano lleno de mierda en donde desde su nacimiento los metieron.
Veo con esperanza que la naturaleza humana es hermosa, que la esencia de todos es preciosa y valiosa, nadie nació machista o hembrista, podemos con esfuerzo volver a ser Seres Humanos en igualdad y convivir en equidad, equilibrio y amor.
Sigamos intentando, juntos, separados, revueltos, como sea!!! Sigamos avanzando


Galhamar Ryg

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