jueves, 18 de septiembre de 2014

El amor de mi vida


Ya es tarde, oscurece… Despierta con la mejilla helada, pegada el piso. Los ojos hinchados de tanto llorar, la garganta raspada por los gritos. Un sollozo tras otros se manifiestan y no comprende por qué debía quedarse sola en ese lugar tan frío. Tiene mucho miedo, no le gusta estar ahí, el lugar es muy pequeño y siente que se ahoga,  pero las fuerzas se han ido y ya no puede gritar, ni llamar, ya no puede hacer nada, todo lo intentó ya. Patear la puerta, arañar su cara, jalar sus cabellos, gritarle a ella, gritarle a él, pedirles que no la encierren, prometer que va portarse bien, que ya no volverá a hacer cosas malas.  No comprende lo que siente, pero se llama terror, terror al abandono, terror al rechazo, terror a no ser lo suficientemente buena para merecer atención,  terror al desamor.  No comprende por qué tiembla tanto, pero se llama tristeza y desesperación. Tan solo tiene 3 años y no puede contener su llanto, aunque ya no grite las lágrimas caen como cascada e inundan sus ojos.  Sabe por ahora que lo único que queda es esperar a que llegue alguien y la saque de ese espantoso lugar.  Algunas veces mamá:  ESPERO APRENDAS LA LECCIÓN Y DEJES DE HACER TUS GROSERÍAS, SI VUELVES A PORTARTE MAL TE VOY A ENCERRAR DE NUEVO EN EL BAÑO.  Otras veces fue papá:  VE NADA MÁS QUÉ FEA TE PONES CUANDO LLORAS.

Después de un tiempo ya nadie volvió a meterla ahí, ahora se mete ella sola y vuelve a gritar y vuelve a suplicar y vuelve a sentir terror, de nuevo se mete en ese lugar frío cuando no comprende a quien rechaza su amor, sus risas, sus locuras, su mismo dolor  y de nuevo tiene que esperar que alguien venga a sacarla.   Nunca encontró una manera de salir por sí misma, no tenía fuerzas, no tenía energías, no sabía que podía. Algunas veces fue una amiga, otras fue un maestro, otras un compañero de la escuela, muchas veces la sacaron de ahí sus hermanitos, después vino un novio y luego otro y luego el vino, el bendito elixir del alcohol. Muchas cosas, personas y circunstancias vinieron y le hicieron creer que la sacaban de ese lugar…

Vuelvo a ti bebé. Vine por ti. Vengo a secar tus lágrimas y decirte que no llores más. No llores más porque yo te saco de una vez y para siempre de esta prisión de miedo, de esta prisión de terror. Vine a decirte que tú con tu sonrisa, con tus bromas, con tus manos tiernas, con tu mirada curiosa, con tus deseos locos de bailar, con la forma incansable que tienes de pelear, tú así como eres, eres suficiente y totalmente digna de amor.   No temas pequeña, no temas al abandono ni al desamor. Yo estaré contigo siempre, te acepto y te doy mi amor. Ven a mis brazos pequeña, pequeña de ojos verdes, pequeña de cabellos rizados. En mis brazos ya no sentirás terror. ¿Me ves? ¿Ves la hermosa mujer en quien te has convertido el día de hoy? Sé que adoras las uñas largas y bonitas, ¿viste de qué color te las pinté hoy?  Mira las hermosas zapatillas que usamos. Abre tus ojitos hermosa pequeña, mírate en mí hoy. Logré ser lo que deseabas. Soy hermosa, soy valiente, soy atrevida. Aprendí a patinar y me sigue encantando bailar. Aprendo cosas cada día y no dejé que se perdiera tu capacidad de amar.  Logré resolver muchos problemas y hoy vine por ti. Vine a decirte pequeña Galha que me mires y te sientas orgullosa de la mujer que soy hoy. Vine a decirte pequeña Galha que te amo y te libero de esa prisión.
Sigamos juntas el camino, yo te cuidaré, yo te amaré, te protegeré. Estoy orgullosa de ti por resistir el frío, el miedo y el dolor y mira, después de todo nacemos, renacemos juntas hoy.


Galhamar Ryg

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